Lic. Severo GOMEZ BELTRAN.
En la calle Zaragoza entre el callejón Arriola y Santos Degollado, de esta ciudad, está colocada una placa con, la que se recuerda, que en ese lugar el tres de noviembre de mil setecientos veinte, los misioneros jesuitas Juan de Ugarte y Jaime Bravo, llegaron para fundar la Misión de Nuestra Señora del Pilar de La Paz, que posteriormente seria abandonada para construirse la actual iglesia de esta capital
En la calle Zaragoza entre el callejón Arriola y Santos Degollado, de esta ciudad, está colocada una placa con, la que se recuerda, que en ese lugar el tres de noviembre de mil setecientos veinte, los misioneros jesuitas Juan de Ugarte y Jaime Bravo, llegaron para fundar la Misión de Nuestra Señora del Pilar de La Paz, que posteriormente seria abandonada para construirse la actual iglesia de esta capital
Por testimonios de los promotores de la obra, según en la descripción de ellos mismos en sus crónicas, decidieron establecer el centro misional en ese sitio, por ser una parte alta de la región conocida por los indios Guaycuras, como Airapi, que permitía además mantener una visión de la bahía y de los grupos de aborígenes que poblaban esta zona y además de estar situada a una corta distancia del aguaje.
También lo confirman los historiadores Pablo L. Martínez, que de acuerdo a sus investigaciones, la fundación fue el cuatro de noviembre y también el profesor Leonardo Reyes Silva, coincide con este acontecimiento, indicando en su obra editorial, que el primero de noviembre desembarcaron los misioneros de la balandra “El Triunfo de la Cruz”, procedentes del pueblo de Loreto, iniciando inmediatamente los trabajos de desmonte de una meseta alta que concluyeron tres días después para proceder entonces, a la edificación del templo.
En la placa colocada hace cincuenta y cuatro años que recuerda este acontecimiento, la fecha a conmemorar no coincide con la señalada por estos historiadores, está ubicada, sobre la pared de un antiguo edificio, junto a la biblioteca de Las Californias, en un sector con escasa vigilancia policiaca manteniéndose por ello en ser dañados por el vandalismo.
Y aunque no se tiene la clasificación de monumento histórico, es importante que se destaque como atractivo turístico y de interés cultural, pero permanece desprotegido de todo tipo de vigilancia oficial y cada año que se llega esta fecha, desde mil novecientos setenta, no se realiza ningún acto para conmemorar el inicio del establecimiento de esta misión religiosa en lo ahora es esta capital de nuestro estado.












