Por Víctor Octavio García
* Sierra de El Coyote
Los hermanos Pilar “Pilarillo”, Guillermo “Gordo” (fallecido) y Ramona Almaraz Alvares, nacieron y crecieron en Agua de Barro, en lo profundo de la agreste sierra de El Coyote, ligados estrechamente a la sierra donde hicieron patria. Pilar “Pilarillo” Almaraz me ha contado en repetidas ocasiones que vivieron una infancia de muchas limitaciones, su mamá, doña Tomasa Alvares, estaba casada con don Guillermo Almaraz, y éste era muy desobligado con la familia, se iba por largas temporadas de Agua de Barro a trabajar en las huertas de La Purificación o en las salinas de la isla San José, durante muchos años fue huertero y guía del periodista y escritor Fernando Jordán en San Juna de la Costa, de ahí que don Guillermo dejaba a su familia sola a la suerte de Dios, doña Tomasa tenía que entrarle al toro haciendo una mil peripecias para sacar adelante a sus hijos, fueron años de muchos sacrificios limitaciones, entre las diversas actividades que realizaba doña Tomasa que la hacía de madre y padre al mismo tiempo cuidaba chivas, ordeñaba vacas, de huertera, “tatemaba” pencas de maguey, juntaba salla o saya que “cambalachaba” en San Evaristo y Punta Coyote por pescado seco, fresco y aceite de caguama, las pencas de maguey las “tatemaba” en un pozo a lo largo de tres días hasta que se cocían, es un dulce que sirve como postre, antes se acostumbraba mucho a “tatemar” maguey, con la salla o saya la tostaban para utilizarla como sucedáneo de café, preparaban tortillas, atole o bien se la comían sancochada o asada, junto con la “cebollita de indio” que se da en la sierra de El Coyote y la yuca formaban parte importante de su dieta como a nuestros antepasados.
Doña Tomasa tenía un burrito que era muy mansito, no necesita mecate para cabestrearlo, el burrito siempre la seguía. Después de tres días de “tatemar” pencas de maguey y juntar salla o saya después de las lluvias cargaba el burrito y muy temprano cruzaba la sierra desde Agua de Barro a San Evaristo o bien a Punta Coyote con el producto que “cambalachaba” por pescado, aceite de caguama y eventualmente por verduras, cruzar la sierra le llevaba varias horas y más aún con Pilar, Guillermo y Ramona niños de escasos 5 y nueve años, llegaba a San Evaristo o a Punta Coyote donde hacía el “trueque” con el producto que llevaba y ese mismo día regresaba a Agua de Barro, varias veces los sorprendió la noche cruzando la sierra, cuando pasaba esto doña Tomasa hacía “hachones” de brazos secos de pitahaya para “alumbrarse”, cada cierto trecho que caminaban se detenían para descansar y agarrar “aigre”, en ocasiones llegaban a Agua de Barro en la madrugada, dice Pilar Almaraz que en la sierra escuchaban muchos gritos y aullidos de animales, ellos estaban muy chicos, gracias a Dios nunca les paso nada, doña Tomasa era una mujer de trabajo, valiente y decidida que no se almendraba ante nada, a ella no tuve la fortuna de conocerla, a don Guillermo Almaraz sí.
Conozco Agua de Barro donde nacieron y se criaron los hermanos Almaraz en la década de los 40’s del siglo pasado, en el lugar donde nacieron y vivieron sus primeros años existe un palmar en una loma que colinda con el arroyo, en Agua de Barro hay mucha agua, es una cuenca hídrica natural, en la zona y en varios kilómetros a la redonda vive la familia Gaxiola, gente de trabajo que se dedica a la cría de ganado y atender dos pequeñas huertas donde tienen árboles frutales, siembran verdura, maíz, fríjol, calabazas, sandías, melones entre otros para consumo de la familia, así como forraje para el ganado, un precioso lugar ubicado en un cañón en lo profundo de la sierra de El Coyote, conocí Agua de Barro y he tenido la fortuna de convivir infinidad de ocasiones con los Gaxiola, muy buenas personas.
Durante el porfiriato se trabajó
la “vinatería” extrayendo vino del maguey, existen una serie de intrincadas brechas que dan cuenta de esos tiempos por donde bajaban el maguey de la sierra en carretones tirados por bestias y mulas, territorio de “liones” (pumas), venados y borregos cimarrones, aún existen unos enormes galerones (construcciones) de madera que levantaron los franceses durante la explotación de la vinatería, los Gaxiola siguen “tatemando” maguey para su uso, tal como lo hacían antes nuestros primeros pobladores, la salla o saya nadie la explota salvo para uso de la familia o autoconsumo, al igual que la “cebollita de Indio” que se dan en las laderas pedregosas de la sierra; la “cebollita de indio” de la que ya he hablado en este espacio es como una cebolla cambray de sabor dulce, la salla o saya es un camote parecido a la zanahoria con el que se prepara atole, se tuesta y se utilizado como sustituto de café y se preparan tortillas, también se come sancochado y asado. Sirvan pues estas breves y humildes líneas para rendirles un modesto y merecido tributo a los hermanos Almaraz, Pilar, Guillermo QEP y doña Ramona así como a la familia Gaxiola que hicieron y han hecho patria en esa inhóspita tierra, al igual que numerosas familias de sudcalifornianos que forjaron a través del trabajo y sacrificio nuestra “comunidad de sangre” dándole forma a nuestra identidad y pertenencia, así como al inigualable orgullo de ser sudcalifornianos. ¡Qué tal!.
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