Por Víctor Octavio García
Mis tiempos
* Navidad en el monte
A Leonel Cota Montaño, en su cumpleaños. Abrazos mi Lión
Contrario a lo que acostumbran algunos “venaderos” de ir por un “hijuelachingada” (venado) dos o tres días antes de noche buena para hacer tamales, decidí, allá por el 2006 o 2007, la fecha exacta no la recuerdo, pasar noche buena “acampados” en el monte, celebrar la noche buena lejos del bullicio y los petardos, alboroté a la “palomilla”, no les rogué mucho, luego se apuntaron, no recuerdo bien a bien quienes eran excepto el “Poco Lonche” que jala conmigo hasta con virote, días antes me habían regalado un lechón (puerco pal horno) en la Matanza, lo tenía en una congeladora exclusivamente para comérmelo en el monte, un puerquito de diez o doce kilos. Inicialmente había pensado mandar hacerlo tamales y llevármelos crudos para cocerlos en el monte o conseguir un cazo para hacerlo carnitas, al final decidí mandarlo al horno, uno de los que iba con nosotros es muy bueno para cocinar, él haría una ensalada de papas a la vinagreta acompañada de frijoles refritos y virotes.
Un día antes de noche buena salimos, cinco cazadores íbamos acampar pero no a cazar, la idea, tal como ocurrió, era pasar dos días en el monte haciendo poco menos que nada, de todas maneras llevaríamos un arma porque uno nunca sabe qué puede pasar y por supuesto todo el kit completo para la “acampada”; bastimento (comida), verdura, trastes para cocinar, agua, tequila y cigarros suficientes, recuerdo que Christian, mi hijo, me había regalado una lámpara de gas Coleman que alumbraba muy bien, yo recién había comprado dos faroles en el Centro Comercial Californiano (en ese tiempo no existía el Chedraui), solo le compraba petróleo o tractolina, así que tenía el kit completo (algunas cosas aún conservo). Ese mismo día que salimos “acampar” recogí el puerto en la panadería de los Ortega donde lo mandé hornear y ahí mismo compre virotes, lo eche en una hielera tapado con servilletas de trapo, la ensalada y el frijol los prepararían en el “paraje”.
Entre la “palomilla” alborotera uno de ellos llevaba foquitos de navidad y arreglos navideños, imagínense, yo no sabía hasta que vi, esa misma noche, aun lado del “paraje”, una matacora arreglada como arbolito de navidad con arreglos, focos y toda la cosa, llevaban también una conexión que conectaron en la batería del carro, así que esa noche reino un ambiente navideño en el “paraje”, la cena que fue como a eso de las 11 de la noche, simple y llanamente estuvo más que bien; puerco al horno con ensaladas de papa, frijoles refritos y virotes de ancá los Ortega, fue una noche única, la única vez que he pasado noche buena fuera de mi familia, después de esta “garcillada” que tuve no se ha vuelto a repetir.
Dos días comiendo puerco, jugando malilla y cantando “Cruz de Madera” en las “testeras” del “Chivato”, en pleno dominio de don Isidro Jordán Sir., “parajeados” en medio de un “palo blancal”, pasamos esa noche y dos días de que normalmente se honra en familia, compartiendo lo que nos gusta hacer, conviviendo libre de prejuicios y simulaciones en total armonía, éramos nosotros y el mundo tal cual. Gracias a Dios y a la vida he hecho buenos amigos cuyos gustos no tanto por la cacería sino por el monte, nos identifica y nos une por la soledad y la tranquilidad que reina en estos ambientes disfrutado lo que nos gusta intensamente la naturaleza, la vida misma. ¡Qué tal!
Para cualquier comentario, duda o aclaración, diríjase a [email protected]













