Por Víctor Octavio García
¡Cayó el lión (puma)!
* ¿Otra vez?
Ayer en la tarde, más bien en la noche, recibí un WhatsApp de Santa María de Toris, donde me informan que les volvió a caer el “lión” a las chivas. De hecho tenía días que no hacían daño, la última vez mató un semental en Matancitas y una chiva en La Angostura, desde luego que no estamos hablando de un “lión” sino de varios “liones” que merodean en la zona.
Lo de ayer es una nueva historia que les compartiré con los escuetos datos que recabe. Christian Amador, un chavo veinteañero que le ayuda a su familia con el cuidado de las reses y las chivas, prácticamente es el que lleva el control de cuántas chivas son, cuántos chivitos, becerros y ganado, cuántas han parido etc., así que está al pendiente de todo. En la tarde cuando las encierra en los corrales las cuenta, eso es cosa de todos los días, y todos los días las arrea para encerrarlas en los corrales en la noche, conoce muy bien las zonas donde pastorean, cuando no bajan va por ellas anden donde anden. Las chivas caminan mucho, de regreso al rancho sí andan lejos se quedan a dormir en el monte, y si no bajan en dos días ya no bajan y es ahí donde quedan expuestas a los ataques de los depredadores.
Ayer, en la tarde a la hora que bajaron los chivitos que nacieron en diciembre pasado se dio cuentas que faltaban dos, una vez que suelta el chinchorros de chivas en la mañana para que vayan a “brotear” en el monte, abre las trancas de los corrales para que se vayan los chivitos a comer, los impuso a que regresen en la tarde para que duerman encerrados en los corrales, no hay necesidad de arrearlos, ayer fue distinto, notó que hacían falta dos, pero como ya era tarde decidió salir a buscarlos al día siguiente, en la mañana que se levantó, después de tomar café, agarró monte para ir a buscarlos, habría caminado acaso 100 metros cuando vio muchas auras que volaban en círculo, le dio mala espina, siguió a las auras hasta dar con el carcaje de uno de los chivitos cerca de su casa que casi por completo se lo había comido un “lión”, caminó y metros más delante vio un arrastradero en el monte, el otro chivito fue arrastrado hasta una cueva y lo encontró con la mitad del cuerpo comido y tapado con basura y ramas, Lo increíble es que ambos casos ocurrieron cerca de su casa, a escasos doscientos metros, tal como ocurrió en Matancitas hace quince días y en La Angostura, los “liones” se están acercando demasiado a las casas, como que perdieron el miedo.
ABCdario tiene cuando menos más de veinte referencias de casos similares que han pasado en lo que va de esta año en distintos ranchos de la zona serrana del norte de La Paz, un problema recurrente que están viviendo nuestros rancheros amén de otras calamidades como la seca, caminos malos, falta de agua y lo caro de la pastura. Hasta hoy no existe ningún programa emergente que mitigue un poco sus problemas, ojalá que las autoridades tomen cartas en el asunto y presten oído ante tan sentido reclamo, urgen programas de empleo temporal, arreglo de caminos, apoyos para sembrar sus pequeñas parcelas, campañas de sanidad animal, créditos para la compra de forrajes, entrega de sementales, reposición de cercos, en fin que la mano amiga del gobierno no los deje solos.
El tema lo comentamos en este espacio del avistamiento “liones” fue ampliamente debatido, hacía muchos años que no se veía algo así, la falta de venados que se han ido extinguiendo por un sinnúmero de razones como la caza furtiva, las secas, el crecimiento de las zonas de pastoreo, enfermedades etc., han potencializado el problema como nunca antes, los rancheros viven en medio de la zozobra, la incertidumbre y desesperación al ver alarmados cómo se están diezmando sus hatos de ganado y sus chinchorros de chivas sin poder hacer gran cosa, peor aun cuando los mismos rancheros están expuestos a inesperados ataques, hasta hoy no existen ningún caso documentado pero se puede dar. ¡Qué tal!.
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