Por Víctor Octavio García
Mis tiempos
* El Nico y la Nica
En memoria de mi amigo Nicolás “Nico” Bareño Domínguez, Descanse en Paz
Cuando trabajaba en el Congreso del Estado seguido me invitaban a pescar, Adrián Calderón Jordán, con quien estoy emparentado tenía una lancha deportiva bien equipada de 22 pies, con viveros para la carnada viva, sombra y asientos, el motor no recuerdo de cuántos caballos era, muy buena lancha, se llamaba el “Sapo Guapo”, muy buena lancha, así que seguido salía a trolear, varias anécdotas en las aguas color turquesa de la costa sobre el golfo de california, no soy pescador pero me gustaba el ambiente, sobre todo entre familiares y amigos, en ese tiempo conocí al “Nico” Bareño (Nicolás Bareño Domínguez), que recientemente falleció, buen amigo, le gustaba mucho la pesca, era su hobby preferido, recuerdo que tenía una lanchita de aluminio de 12 pies, motor Johson de 9.9 caballos la que llamaban “La Nica”, era una lancha chica que apenas cabía él y una hielera, normalmente salía a pescar solo, no había torneo de pesca en el que no se inscribiera, simpático y bonachón, era de los que agarraba más pescado en las platicadas que en el agua. En lo personal lo admiraba, era muy arriesgado, le valían madre los peligros y los desafiaba, era valiente e intrépido, infinidad de veces coincidimos con él en el bajo de “El Charro” tirándole piola a las tunas, lo asombroso y admirable era echarse al agua en aquella miniatura de embarcación valiéndole madre los vientos, las corrientes de agua y las marejadas.
Su muerte me sorprendió mucho y sobre todo me dolió, creo que murió el sábado y me entere hasta el lunes, así que no supe para acompañarlo en su velorio, a su familia mi más sentido pésame. En una ocasión, con el agua “encabrillada” como le llamaba Fernando Jordán, encontramos con el “Nico” cerca del bajo del “Charro”, había agarrado tres tunas grandes y un marlín mediano que los venía troleando fuera de la lancha porque no los podía, la “Nica”, la pequeña lancha de aluminio apenas se veía en las crestas de las olas, olas de más de un metro y mucho viento, ya era tarde, nosotros traíamos la brújula puesta sobre el Tecolote esperando ganarle a las marejadas y al viento al cruzar el canal de San Lorenzo, y venirnos costeando hasta esta ciudad, esa era la ruta de tomábamos, prácticamente cruzamos custodiando al “Nico” sobre las encabrilladas aguas del canal de San Lorenzo.
En esa ocasión, como normalmente sucedía, tuvo buena pesca aunque no buenos vientos; tres enormes turas y un marlín, siempre lo acompañaba la suerte en la troleada, agarraba buenos pescados, rara vez varaba con las manos vacías, no así nosotros que atracábamos pedos. En más de una ocasión me invito a trolear en “La Nica”, nunca le agarre la palabra, no le tenía confianza a su lancha y sobre todo sabía lo arriesgado capaz que era de desafiar cualquier peligro, en la zona del bajo del “Charro” avistaban orcas o bufeos, tiburones que aunque no comen caca me imprimían miedo, cuando veía la panguita lejos de la isla Espíritu Santo me imaginaba que sería atacada por el Leviatán, el monstruo marino venido de ultramar.
Sus amigos, Adrián Calderón, Isidro Ruiz y Gonzalo Cervera, este último fallecido, de vez en cuando salían con él, un día salieron a trolear los cuatro, era más que imposible que la “Nica” la diminuta embarcación llevará a los cuatro, de ahí que el “Nico” con todo el dolor de su alma tomó una decisión salomónica, dejar en una piedra ahogada en la playa a Isidro y Gonzalo para tirar piola con el Adrián Calderón.
Hay numerosas anécdotas del “Nico” y su lancha la “Nica”, todas ellas verídicas, recuerdo que fondeaba la panga en frente del “paraje” del “Chori”, en el Purguero, ahí tenía su atracadero, una especie de marina natural donde fondeaba su embarcación y se la cuidaban.
Buen amigo el “Nico”, me dolió mucho su muerte, lamento no poder acompañarlo en su sepelio. Descanse en paz el buen “Nico” Domínguez. ¡Qué tal!.
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