- En cinco años se han entregado más de 15 millones de semillas de ostión
Lo que comenzó como una estrategia para apoyar a pequeños productores acuícolas se ha convertido en un referente nacional de responsabilidad social universitaria. Desde los laboratorios de la Unidad Académica Pichilingue de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), un proyecto de producción y donación de semilla de ostión ha contribuido a fortalecer la ostricultura en la entidad, brindando nuevas oportunidades de desarrollo a decenas de familias dedicadas a esta actividad.
Coordinada por el Dr. Andrés Granados Amores, profesor-investigador del Departamento Académico de Ingeniería en Pesquerías, la iniciativa fue distinguida este 2026 con el segundo lugar en la categoría de Acuacultura Rural de los Premios a la Pesca y Acuacultura Sustentable, otorgados por la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA), reconocimiento que destaca proyectos con impacto social, ambiental y productivo.
“Nuestro objetivo ha sido que los productores puedan mantenerse y crecer. No se trata únicamente de entregar semilla, sino de acompañarlos para que logren mejores resultados y fortalezcan la actividad acuícola en Baja California Sur”, señala el Dr. Granados Amores al explicar la filosofía que sustenta este esfuerzo.
El modelo de trabajo está dirigido principalmente a productores que inician sus cultivos, así como a pequeñas y medianas unidades de producción que siembran entre 100 mil y 500 mil organismos por año. Mediante la donación de semilla, el proyecto les permite mantener o incrementar sus niveles de producción, favoreciendo una mayor estabilidad económica.
No obstante, el acompañamiento va mucho más allá de la entrega del recurso. El equipo universitario brinda asesoría durante el traslado y la etapa de pos-siembra para mejorar la supervivencia y el rendimiento de los organismos. Además, organiza visitas guiadas a los laboratorios para que las y los productores conozcan el proceso de producción de la semilla y valoren el trabajo técnico y científico que implica su desarrollo.
Como parte de esta estrategia integral, durante 2025 se impartió un curso-taller sobre producción y manejo de semilla de ostión, orientado a fortalecer las capacidades técnicas de quienes trabajan directamente en las granjas acuícolas.
Uno de los pilares del proyecto es la participación de estudiantes de la UABCS, quienes colaboran activamente en las diferentes etapas técnicas y operativas del laboratorio. Su intervención no sólo fortalece su formación profesional mediante experiencias reales de producción acuícola, sino que también contribuye directamente a un proyecto con impacto social en el estado.
Los juveniles de ostión son desarrollados bajo estrictos protocolos de sanidad acuícola y procesos técnicos especializados que garantizan la calidad de la semilla. Esto permite ofrecer un producto confiable que favorece la productividad y la sostenibilidad de las granjas beneficiadas.
Los resultados reflejan el alcance de la iniciativa. Entre 2020 y la actualidad, el número de unidades de producción de ostión en Baja California Sur pasó de 72 a más de 150, crecimiento que incrementó considerablemente la demanda de semilla y generó dificultades para muchos productores que no cuentan con el capital suficiente para adquirir lotes comerciales de entre 50 mil y 150 mil organismos.
Ante este escenario, el programa de donación impulsado por la UABCS ha permitido reducir esa brecha, beneficiando de manera directa a 40 unidades de producción. Respaldado por un convenio de colaboración enfocado en la circulación de organismos y la responsabilidad social, el proyecto ha entregado más de 15 millones de semillas de ostión durante sus cinco años de operación, convirtiéndose en el primero de su tipo en Baja California Sur.
Para el Dr. Granados Amores, este esfuerzo demuestra cómo la investigación científica puede traducirse en beneficios tangibles para la sociedad. “Cuando el conocimiento se vincula con las necesidades del sector productivo, es posible generar soluciones que fortalecen la economía local, impulsan el desarrollo regional y promueven una acuacultura cada vez más sostenible”, concluye.













