Investigadores de la UABCS identificaron en el Ártico a una ballena gris que ya formaba parte de su catálogo de ejemplares registrados en San Ignacio.
La expedición Sailing for Prosperity, que actualmente navega por el Paso del Noroeste y documenta las rutas migratorias que unen las costas mexicanas con Alaska y el Ártico.
Los Cabos, Baja California Sur, 26 de agosto de 2026. — Las ballenas grises que cada año llegan a las costas de Baja California Sur para reproducirse recorren miles de kilómetros hasta las aguas del Ártico. Ahora, una expedición mexicana está siguiendo esa conexión desde el otro extremo de su ruta migratoria.
Sailing for Prosperity (S4P), iniciativa nacida en el Mar de Cortés, avanza actualmente por el Paso del Noroeste a bordo del velero Diablesse, desarrollando una travesía que combina navegación, ciencia y conservación marina.
Durante su paso por Alaska, el equipo ha logrado fotografiar e identificar ballenas grises que serán comparadas con la base de datos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), una de las más importantes para el estudio de esta especie.
Las fotografías obtenidas permiten identificar individualmente a los ejemplares a partir de las marcas y patrones naturales de su cuerpo. Al compararlas con los registros existentes en México, los investigadores pueden reconstruir sus movimientos y conocer mejor las rutas que conectan las zonas de alimentación del norte con las lagunas de reproducción mexicanas.
En la expedición participan especialistas en cetáceos de la UABCS, entre ellos Pamela Martínez, Omar Ramírez, Jorge Urbán, Sergio Martínez y Lorena Viloria, como parte del componente científico de Sailing for Prosperity.
Durante los últimos días, la expedición obtuvo una serie de fotografías de identificación de ballenas grises, donde una de ellas tuvo una recaptura con el catálogo de San Ignacio 2024, es decir, en esta expedición al Ártico se registró una ballena gris que ya se tenía previamente registrada en San Ignacio y que será incorporada a la base de datos de la UABCS. Lo anterior es un gran hallazgo pues es la conexión directa entre estos dos ambientes. Cada nuevo registro permite ampliar el conocimiento sobre el extraordinario viaje migratorio que conecta el Ártico con México.
El equipo también ha documentado ballenas jorobadas, morsas, focas, aves marinas y concentraciones de peces y krill. Las fotografías de las colas de las ballenas jorobadas están siendo incorporadas al proyecto de ciencia ciudadana Happywhale, que permite comparar individuos observados en distintas regiones y reconstruir sus rutas migratorias.
Del Mar de Cortés al Ártico
La investigación forma parte de una expedición de aproximadamente cuatro meses con la que Sailing for Prosperity busca demostrar que ecosistemas separados por miles de kilómetros forman parte de un mismo sistema oceánico.
“Las ballenas son quizá el ejemplo más visible de que nuestros océanos están profundamente conectados. Los ejemplares que hoy observamos alimentándose en Alaska son los mismos que cada año recorren miles de kilómetros hasta Baja California Sur, donde protagonizan uno de los fenómenos naturales más emblemáticos de México. Seguir su ruta nos permite entender que lo que sucede en el Ártico también tiene una relación directa con nuestros mares”, señaló Felipe Fernández, líder de la expedición Sailing for Prosperity.
Esta relación permite además estudiar cómo los cambios que ocurren en las regiones polares pueden tener implicaciones para los ecosistemas, especies y comunidades costeras del Pacífico mexicano.
Tras avanzar por Nome, Wainwright y Utqiagvik, en Alaska, la expedición continúa hacia Prudhoe Bay, el mar de Beaufort y posteriormente el Ártico canadiense, una de las etapas más complejas del Paso del Noroeste.













