Por Víctor Octavio García
El burro y el caballo
A mi “pequeño demonio”, Francisco Daniel, en su día.
En el rancho La Matancitas, siete kilómetros adelante de Santa María de Toris, los Amador tenían un burro y un caballo que eran inseparables, me llamaba la atención verlos siempre juntos, cuidándose el uno al otro, y más por lo que me platicaban de los dos. No los tenían amarrados, ni encorralados, es más ni “maneas” traían, eran muy mansitos, buenos para la chamba y muy nobles. No obstante que en la sierra queda agua retenida en los arroyos, todos los días bajaban al agua al rancho, no los mantenían, solos se las arreglaban; al mediodía bajaban al rancho, se quedaban fuera de los corrales “sesteando” al mediodía y en la tarde, cuando bajaba el sol agarraban monte para pastar en la noche, otro día bajaban, pasaban el mediodía en el rancho y en la tarde agarraban monte. El caballo lo montaban cuando iban a “campear”, tienen varias bestias y el burro lo usaban para acarrear leña para el rancho.
Cada vez que iba a La Matancitas preguntaba por el burro y el caballo, “hay andan” me decían, al mediodía los veía “sesteando” afuera de los corrales, había un sólida amistad pese a sus diferencias genéticas. Un día no bajaron a el agua como de costumbre, se extrañaron en el rancho, hasta el tercer día bajaron muy cabizbajos, hostigados, el caballo se dirigió directo al arroyo a tomar agua y el burro se quedó afuera de los corrales, no quiso tomar agua ni comer, venía en muy mal estado, con mordidas y aruñazos en el pescuezo, heridas profundas, ya que se dieron cuenta supusieron, como finalmente ocurrió, había sido atacado por un “lión” (puma), en esas días había una plaga de “liones” que le estaban matando muchas chivas, le lavaron las heridas con agua y jabón, le pusieron creolina y pomada de la campana, en la tarde no quiso irse al monte, el caballo se fue solo, el burro se quedó en el rancho en una posición triste, es más ni siquiera se echaba, comía poco y tomaba poca agua, todos los días lo curaban, parecía que iba a reponerse.
Pasaron los días hasta que dieron con el lugar donde fue atacado por el “lión”, la trilla que dejaron no dejaba la menor duda de la batalla que habían librado, el burro y el caballo, con el depredador. Si el burro hubiese andado solo lo mata el “lión”, lo salvo el caballo que le quitó el “lión” a mordidas y manotazos, cuando el caballo bajaba al agua en el mediodía lo primero que hacía, antes de tomar agua, se acercaba al burro, lo lamía, acicalaba y olfateaba. Varios días pasó lo mismo, el caballo se iba solo al monte y el burro se quedaba en el rancho, como que se impactó mucho con el ataque del “lión” que rehuía irse al monte, duro varios así, de suerte que pensaban que se había curado, comía muy poco y tomaba poca agua. Un día menos inesperado amaneció muerto, me enteré varios días después que pregunte por él, fue una triste noticia ver como aquella amistad entre el burro y el caballo se rompía fatalmente y para siempre.
Después de este doloroso percance hace dos años se registraron varias chivas muertas y comidas por “liones”, hasta antes de las lluvias, en la mera seca, había una plaga de “liones” en toda la zona serrana del norte de La Paz que mataron muchas chivas, ganado y bestias, tan así que llegaban cerca de los ranchos e incluso en Los Llanos de Kakiwui a Jorge Amador en el corral le mataron un borrego en pleno día. Después de las lluvias gracias a Dios que les ha llovido mucho no he tenido noticias de “liones” ni de ataques ni avistamientos, eso sí no hay venados, se salieron de la zona por la presencia de los “liones”.
Hace una semana me pidió Leonel Cota que les llevará unas despensas, la presencia del huracán “Polo” y la designación del candidato de Morena por la defensa de la transformación en BCS pospusieron el viaje, sigo en espera de nuevas instrucciones, me quede con ganas de visitar a mis amigos y más de ver cómo está de verde el monte aunque la brecha este casi intransitable, sé que por lo malo de los caminos están sufriendo mucho desabasto de alimentos de la canasta básica e incluso batallando para vender el queso de chiva que hace poco empezaron hacer en esta temporada, ojala que los hayan socorrido con algunas despensas, lo del camino tendrán que esperar hasta que pasen las lluvias. ¡Qué tal!.
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