LIC. Severo GOMEZ BELTRAN.
En los últimos meses por diferentes sectores de esta ciudad, se encuentran personas que carecen de un domicilio fijo y por lo cual viven en las banquetas de casas abandonadas que las utilizan como refugio, en las cuales acumulan basura y deshechos entre los que permanecen ocasionando contaminación ambiental.
Las autoridades de los diferentes niveles, se mantienen sin intervenir para proporcionar apoyo a quienes por problemas de abandono familia, consumo de bebidas alcohólicas o sustancias psicotrópicas, están dedicadas a la mendicidad, en las cercanías de las tiendas de autoservicio o realizando actos acrobáticos en las calles con intenso tráfico vehicular.
De esta forma es como subsisten y obtienen dinero para mantener sus adicciones o el consumo de bebidas embriagantes, en las viviendas o predios abandonados o baldío de los que han apropiado, constituyendo un problema social grave, ya que muchos de ellos adoptan actitudes agresivas para los peatones que transitas por estos lugares, porque algunos utilizan las banquetas para dormir o realizar el acomodo de deshechos metálicos que venden a las empresas recicladoras.
Son situaciones que se presentan no solamente en sectores de la ciudad alejados del centro, sino en también en el primer cuadro de la ciudad, como es una casa abandonada en la calle Constitución casi esquina con Ignacio Ramírez, otra más en Ignacio Altamirano y Degollado, pero también en los cauces de arroyos como el que esta cercano a las instalaciones de la clínica de seguridad social, de la colonia INDECO y otros entre la desembocadura del encauzamiento pluvial en el cruce con el boulevard Las Garzas.
Para soportar las inclemencias climatológicas de las elevadas temperaturas construyen pequeños refugios con materiales de deshecho y ahora en esta temporada de mayores probabilidades de que afecten a esta capital los huracanes, estas personas indigentes se encuentran en riesgo de ser arrastradas por las corrientes de aguas broncas que provocan estos fenómenos meteorológicos o ser lesionadas por el desplome de las casas abandonadas donde se encuentran viviendo.













