- Se está redefiniendo la lógica misma de operación en empresas e instituciones.
- Provoca que la ciberseguridad deje de ser periférica y se vuelva estructural.
- El principal reto es la integración efectiva de estas herramientas en ecosistemas operativos complejos.
La automatización empresarial ha entrado en una fase de transformación estructural que trasciende la eficiencia operativa para instalarse en el terreno de la toma de decisiones, advirtió Ezequiel Aguiñiga Tinoco, presidente del Consejo de Administración de Proyectos y Suministros Interdisciplinarios (PSI-México) e investigador del Instituto Politécnico Nacional.
En un análisis sobre las tendencias tecnológicas que marcarán la competitividad organizacional en los próximos años, el especialista sostuvo que la convergencia entre plataformas Low Code e inteligencia artificial está redefiniendo la lógica misma de operación en empresas e instituciones, provocando que la ciberseguridad deje de ser periférica y se vuelva estructural.
“La automatización tradicional cumplió su función al optimizar procesos, pero hoy el entorno exige algo más: sistemas capaces de interpretar información, adaptarse en tiempo real y tomar decisiones con base en contexto. Ese es el verdadero punto de inflexión”, explicó.
El ingeniero Aguiñiga Tinoco detalló que los modelos de automatización producen acciones inéditas, donde los sistemas ya no se limitan a ejecutar instrucciones, sino que pueden analizar escenarios, priorizar acciones y operar con cierto grado de autonomía.
“Estamos transitando de procesos automatizados a sistemas que interpretan. Ya no se trata solo de hacer lo mismo más rápido, sino de hacerlo mejor, con criterio y capacidad de adaptación dentro de parámetros definidos”, subrayó.
En este contexto, el investigador del IPN señaló que la tecnología “Low Code” juega un papel estratégico al reducir la dependencia de desarrollos técnicos complejos y permitir que las áreas operativas participen directamente en la construcción y ajuste de soluciones digitales.
“Más allá de la velocidad, el impacto del Low Code radica en acortar la distancia entre negocio y tecnología. Las organizaciones pueden modificar sus procesos sin esperar ciclos largos de desarrollo, lo que les da una capacidad de reacción clave en mercados dinámicos”, apuntó.
No obstante, el especialista en tecnologías emergentes advirtió que el avance hacia sistemas con mayor autonomía también implica nuevos desafíos, particularmente en materia de gobernanza, trazabilidad y ciberseguridad.
“Cuando los sistemas comienzan a tomar decisiones, el foco cambia radicalmente. Ya no basta con que funcionen; es indispensable garantizar que decidan correctamente, que sean auditables y que estén alineados con los objetivos del negocio. Ahí es donde la ciberseguridad deja de ser periférica y se vuelve estructural”, afirmó.
Aguiñiga Tinoco añadió que uno de los principales retos para las organizaciones no es la adopción tecnológica, sino la integración efectiva de estas herramientas en ecosistemas operativos complejos.
“Muchas empresas avanzan en automatización de forma fragmentada. El verdadero valor está en conectar procesos, en generar una arquitectura coherente. Si no hay integración, la eficiencia se diluye en complejidad”, explicó.
Desde esta perspectiva, el presidente de PSI-México enfatizó que la ventaja competitiva en los próximos años no dependerá exclusivamente del nivel de automatización, sino de la calidad y velocidad en la toma de decisiones.
“En economías como la mexicana, donde muchos sectores ya han optimizado sus márgenes operativos, la diferencia estará en quién decide mejor y más rápido. La inteligencia aplicada a los procesos será el factor determinante de la competitividad”, concluyó el ingeniero Ezequiel Aguiñiga Tinoco.













