* Jinete
En vísperas de año nuevo, en 1967, peinando acasos los 18 años, Fernando León había salido poco antes del mediodía del campo pesquero de Nopoló con rumbo a Los Llanos de Kakiwui, la travesía a buen trote de bestia es de cuatro horas de ida y cuatro horas de regreso, a su corta edad ya se le reconocían sus habilidades como pescador e intrépido jinete desde El Portugués, San Evaristo, Punta Gorda, Nopoló hasta Los Burros, hijo del “Güero” León QEPD, viejo y conocido pescador de la zona y de doña Francisca “Pancha” Amador, que está por cumplir 104 años de edad.
Como pescador seguido hacía buenas mareas, por intuición, malicia o suposiciones sabía dónde y cuándo había pescado, de dónde soplarían los vientos y qué decir de la caída de las “collas” y el “noreste”, era pues un pescador nato, en su facetas de jinete corría ganado en el monte, un vaquero genuino, sabía manejar una bestia en el terreno que lo pusieran, su nombre Fernando León Amador, un chavo de 18 años en aquel entonces realizaba su servicio militar, de ahí que recuerde la fecha, según me confió, ese día que salió de Nopoló era poco antes de las 12 del día en la víspera de la noche de año nuevo, pensaba regresar ese mismo día, tal como ocurrió, su papá lo había enviado a recoger un mandado a Los Llanos de Kakiwui, con Porfirio Amador (muy probablemente café y cigarros) y regresar de nuevo a Nopoló; impuesto a cabalgar de noche, le encomienda era pan caliente, llegó a Los Llanos de Kakiwui después de las cuatro de la tarde, pero en eso que agarró la plática, le entregan el mandado y come se le hizo tarde, total, emprendió el regreso a Nopoló pasada las 8 de la noche; noche fría, oscura, sin viento y con mucho sereno, montaba una buena bestia que sin apurarle agarraba buen trote, tomó la vereda del rancho San Francisco para después retomar el camino real a Nopoló que cruza por El Choyal, parte de Umi hasta descolgar la mesa que rodea Nopoló, cuatro horas de travesía sin apurarle a la bestia ni dejarla descansar mucho tiempo, llevaba cabalgando escasa media hora sobre El Choyal, prácticamente acaba de salir de Los Llanos de Kakiwui, cuando se detuvo en un portezuelo para prender un cigarro, al detenerse sintió muy nerviosa a la bestia, arisca, como desconociendo las riendas, en eso escuchó un “llorido” fuerte entre el monte cerca de donde estaba montado en la bestia, la bestia trató de reparar con él en la montura y desbocarse, de inmediato se dio cuenta que el “llorido” era de un “lión” (puma), le soltó las riendas al caballo para que se desbocará, el caballo rápido tomó veloz huida y no paró de correr hasta descolgar la mesa que rodea a Nopoló llegando a su casa poco antes de las 12 de la noche, les platicó en su casa lo que le había sucedido y otro día, muy temprano, fueron a ver qué era, cortaron “juella” donde escuchó el “llorido” siendo las “juellas” de un “lión” (puma), un “lión” grande que lo siguió hasta descolgar la mesa, no les cayó a la bestia ni a él porque venía corriendo y no le dio tiempo al “lión” a que les cayera (cazara).
Esa travesía la realizó durante mucho tiempo, de día y de noche, siendo en aquella ocasión la única vez que “algo” perturbó sus frecuentes cabalgatas, en aquella ocasión él nunca vio el “lión” pero supuso que se trataba de un “lión”, impuesto a ver becerros, burros y chivas cazados por “liones”, Fernando León y su esposa, doña Yoya Amador, viven en Los Llanos de Kakiwui, él ya no monta ni sale pal monte porque tiene problemas con una rodilla, se la pasa en su casa manteniendo los escasos vientres que le quedan, acarreándole agua en carro desde El Tunalito porque en Los Llanos no hay agua, excepto la que queda encharcada después de las lluvias, y hace más de dos años que no llueve ni les cae una gota de agua, aquello parece un páramo, comprando la paca de alfalfa arriba de 300 pesos y el concentrado por igual, si en este mes no les caen equipatas (lluvias), se las verán negra, de por sí ya hayan a puerta que diablos hacer. ¡Qué tal!
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