Por Victor Octavio García
Mis tiempos
* De liebrero y chacuaquero
En los meses de abril y mayo, antes que arreciará el calor, disfrute varias temporadas cazando liebres, conejos y chacuacas (codornices) en los médanos de El Cuñaño, en ese tiempo había muchos; dos meses de caza menor, ya después subí de nivel y me convertí en “venadero”, fueron años, años de fatigas y cansancio de aprendizaje donde había veces que el pato tomaba agua y en otras que ni eso tomaba. Invitaba a alguien y en veces solo, con un riflito (Remington) .22 automático de 10 tiros. Hice amistad con los Ángulo (Beatriz QEP) de El Cuñaño donde seguido les compraba queso, así que cuando iba siempre les avisaba, eso sí cuidando de no matar alguna res o bestia, tenía que tener mucha precaución, siempre llevaba algo ligero de lonche; burritos de frijol con queso, sardinas o atunes con galletas saladas, algo de verdura, una tabla y cuchillo para picar, agua suficiente y un termo de café, buscaba una buena sombra entre los manglares donde instalaba provisionalmente el “paraje” para recorrer a pie con el sigilo de un policía chino los manglares y chamizos de los médanos de El Cuñaño.
Mi abuela paterna tenía muy buen sazón, freía las liebres con orégano y ajo o bien las preparaba en machaca o empanadas al igual que mi suegra, las chacuacas las asábamos en las brasas o fritas al igual que los conejos, eventualmente agarrábamos palomas que preparaban en caldo con arroz y papas o asadas, a mi hermana Sandra QEPD, que era muy fastidiosa para comer, no le gustaba el pescado, las liebres, el conejo, las palomas, la caguama, el venado, los chivos, los borregos ni el queso de chiva, eso sí puros camarones U8, un día la invité a comer chacuacas asadas en las brasas y le encantaron, así que cuando iba y traía las chacuacas eran para mi hermana que en paz descanse, siempre se las daba limpias listas para ponerlas en las brasas.
Victor Manuel Manríquez, el famoso “Vidorria” siempre me acompañaba, Enrique Beltrán, Manuel “Meño” Meza QEPD, Isidro Ruiz, el “Pilarillo” Almaraz, el Toño y el “Pelón” Martínez, en veces el “Chapito”, llegue invitar a Raúl Pedrin QEPD, que le gustaba madrugar demasiado, a las cuatro de la mañana agarrábamos la brecha, siempre con la esperanza que nos botara un “jijuelachingada” (venado) sobre el camino, lo que muchas veces pasó casi tiro por viaje, en ese tiempo había muchos venados, había de todo; liebres, chacuacas, palomas y conejos, seguido veíamos gatos monteses, coyotes, zorras, tejones y mapaches, víboras, chureyas, no como ahora que no se ven.
La machaca la carne deshebrada de liebre y las empanadas, estas últimas mi abuela las preparaba como picadillo con papas guisadas en chile colorado y un puntito de azúcar en la harina donde se freían, eran una delicia, para mí la carne de liebre tiene un sabor especial, diferente al venado y al de otros animales, sabor único e inigualable, con un toque especial para el paladar, al menos para mis gustos.
Las liebres las dejaba en salmuera con poquito vinagre en la noche después de limpiarlas meticulosamente para que no apestaran, procedimiento muy eficaz que aprendí en las “parajeadas”, experiencias que hoy disfruto con solo recordar, tengo tiempo que no salgo consciente de mis limitaciones, estoy por hacer una salida en los próximos días después de varios meses de encierro, ojala pueda disfrutarlo como en mis viejos tiempos cuando no sentía frío, cansancio, hambre ni sed. ¡Qué tiempos aquellos!. ¡Qué tal!.
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