Por Víctor Octavio García
Mis tiempos
* ¿Y el “alguate”?
El relato que hoy les compartiré me reservo la identidad del protagonista por dos razones; la primera porque no tengo autorización para comentarla y dos porque sé que el susodicho es muy reservado, parco e introvertido, muy probablemente se moleste; hace mucho que no lo veo, antes lo visitaba con frecuencia, sobre todo en épocas de pitahayas, es muy bueno para rendir dulce de pitahaya y cortar pitahayas, cada vez que iba ponía a mi disposición un balde lleno de 12 litros para que comiera hasta que me llenará, vive con su esposa y el hijo más chico, tiene nueve hijos entre mujeres y hombres, el más chico lo dejaron para que los cuidará ya de viejos, una costumbre de antes que en algunos ranchos todavía se estila, aquel hijo o hija que quedara “cotorro” (que no se casara) lo dejaban para tales menesteres o bien, al mayor o menor de la familia.
Tenía dos perros, uno que le decían el “cemito”, buen perro, muy ladrador y bueno pa andar en el monte y el otro el “alhuate” (alguate se pronuncia en palabras del ranchero), un perrito tipo chihuahuense muy bueno para la “campeada”, correteaba el ganado y los venados, se les prendía de la trompa y los “pajueleaba” en el suelo, tal vez por eso el nombre del “alguate”, un día salió a buscar un venado, era buen venadero, se llevó al “alguate” de compañero y un “saloncito” .22 de un tiro, en las faldas de una loma cerca del rancho le cortó “juellas” a un “hijuelachingada” (venado) grande y fue cosa de porfiar camelando cada sombra, barranco o cañada donde pudiese estar echado, sabía que el animal iba cansado, toda la noche seguramente había comido (broteando) y andaba buscando sombra donde “echarse”, en ocasiones el “alguate” se le adelantaba donde iba “olfateando” y en veces se le emparejaba, así se le fue la mañana prácticamente sin darse cuenta hasta que decidió regresar al rancho, antes de emprender el regreso al rancho, al ver que no estaba el “alguate” comenzó a gritarle y nada, se desesperó y regresó al rancho solo con el “saloncito” pero sin el perrito, cuando llegó a su casa le pregunto su hijo por el “alguate”, les platico lo que había pasado y le dice a su hijo, “va a regresar solito, conoce el camino, se vendrá siguiendo mi “juella”, no te preocupes”, pasó la tarde y llegó la noche y nada del perrito, ahora si comenzaron a preocuparse por el “alguate”, total que decidieron otro día, el papá y el hijo, salir a buscarlo muy temprano, como iban a dejar perdido al “alguate”, lo querían mucho, para esto aprovecharían la “caminada” para seguir buscando el “hijuelachingada” de un día anterior, llegaron a la zona donde vieron por última vez al “alguate” y comenzaron a “rastrear”, no tardaron mucho en toparse con “juellas” de un “lión” (puma), al ver las “juellas” les dio mala espina, siguieron las “juellas” del “lión” hasta una cañada donde había “rastros” que el “lión” había matado el perrito, lo curioso que no encontraron el perrito, ni nada de nada excepto unas gotas de sangre, allí mismo dedujeron que el “lión” había matado al “alguate y seguramente el animal andaba “hambreado”, se lo comió.
Cuando me platicaron los hechos, vario tiempo después de que ocurrieron, lo hicieron con mucha reserva, percibí que no sería de su agrado publicarla, y sin que me lo pidieran honre mi palabra hasta hoy que se las comparto. Hasta donde sé porque tengo tiempo que no los visito, están batallando con la seca, tampoco les llovió, lo bueno es que tiene agua dulce segura que bombean de un viejo pozo artesiano que data desde que fundaron el rancho, es buena zona para el ganado, monte chico y en épocas de lluvias empasta muy bien, mucho quelite, zacate de aceitilla e incluso verdolagas, me ha tocado comer al igual que talayotes asados y preparados como ejotes con chile colorado, la zona de pastoreo comprende varios kilómetros de llanos, valles, ancones y mesas, existe un rancho distante del de ellos como a 20 kilómetros que tienen ganado, no mucho, así que la competencia por los pastizales en épocas de lluvias es poca, así que hacen sostenible la ganadería, el problema es que en los últimos tres años no les ha llovido o les ha llovido mal, así que le tienen que atorar a la manutención del ganado, desconozco cuantos vientres tengan, cuando los visitaba que aún llovía un poco más tenían más de cien vientres paridoras más el becerraje, un par de burros y caballos, uno o dos puercos para los chicharrones y unas cuantas gallinas ponedoras, un rancho mediamente productivo, lo bueno es que le echan ganas y no lo han abandonado como ha ocurrido con notros ranchos. ¡Qué tal!.
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