Por Víctor Octavio García
Mis tiempos
Tetas de cabra
…..”Cuando conozcas las “Tetas de Cabra” te va a gustar, hay buenos tiraderos, muchas lomas y ancones”, siempre me decía Raúl Olachea QEPD, es una de las zonas que caminaba en su época de venadero, yo no sabía dónde quedaban solo que estaba cerca del rancho del “Prieto” Sosa, en el “Aguajito” de Moreno, así que en una de mis acampadas en el “Aguajito” invité a Isidro Ruiz y al “Prieto” Sosa a dar una “caminada”, está relativamente cerca del rancho, más o menos cuatro kilómetros siguiendo la zigzagueante brecha de carro y después una vereda de ganado. Después de tomar café ¡Fierros! pa’ las “Tetas de cabra”, un .270 (rifle), cuchillos y un par de mecates, el problema es que rápido me “bofeó” por la falta de condición física y el desgraciado cigarro, la bronca es subir cuestas o cerros y allí había que subir una pronunciada ladera tupida de matacoras, algodoncillos, barbas de gallo y pequeños mezquites, para subir y llegar a la parte alta tuve que hacer varias paradas técnicas pa’ agarrar “aigre” como los caguamos, ya subiendo el terreno es plano, pitahayales agrios, cirguelos del monte, mezquites, enormes cardones y pitahayas dulces y mucho pasto de aceitilla, hay una brecha de carro que tiene años sin ser transitada –después la camine en un viejo jeep– que va a dar a un “paraje” llamado “Palo Verde” que no conozco, que queda bajando las “Tetas de cabra” en dirección al rancho del “Prieto” Sosa, una zona de ancones y pequeñas cañadas.
En la cima, bordeando cañones y cañadas llegamos frente a las dos lomas que forman las famosas “Tetas de cabra”, cada una con un pronunciado pico en la parte alta que viéndolas desde lejos dan la impresión que son un par de “tetas”, lo del nombre de “Tetas de cabra” sospecho que es obra de Raúl Olachea, zona donde se mete mucho “hijuelachingada” grande, de ocho puntas pá arriba, ese día que caminamos y varias veces que me ha tocado caminarla no vimos nada, salvo “Juellas” y trilladeros nuevos y de días, había mucha aceitilla (zacate) seco que caminamos siguiendo un par de “Juellas” que iban quebrando el zacate, cagada de zorras, coyotes y gatos, fuera de eso el parte fue sin novedad, el “Prieto” desde un día antes había dejado remojando garbanzo para prepararlo con costillas en chile colorado, arroz y tortillas de maíz que destendería sobre el comal a nuestro regreso, así para la una de la tarde –calculando lo que tardaría en cocerse el garbanzo– filder’s pa’ tras, a poner el garbanzo en la lumbre, el arroz y amasar la minsa para las tortillas, quehacer pal “Prieto” porque el Isidro y yo somos unos inútiles.
Agrada caminar sobre las “Tetas de cabra”, en la cima, desde la parte alta se alcanza a dominar mucho terreno con la vista, preciosas vistas de ancones, partes planas, cañadas y pequeñas lomas, siempre corre aire y se escuchan todo tipo de cantos de pájaros, bramidos de reses y el revolotear de las palomas pitahayeras que hacen eco como una especie de “llorido” cuando agarran vuelo; hace seis años, en el mes de noviembre, en la misma zona anduvimos dos días comiendo pitahayas agrias, había tantas que a una mata tendida sobre el suelo le contamos 58 pitahayas, en esa ocasión andábamos Isidro Ruiz, Víctor Guluarte, Ángel Gajón, el Pasy Real y yo, todavía me di el lujo de traer para mi casa un cartón de huevos bachoco lleno de pitahayas sin reventar, verdaderos manjares, un día ante de la “pitahayada” había caído una ligera llovizna lo que nos permitió hacer una buena cosecha de pitahayas agrias, fueron dos días de comer pitahayas a lo loco.
En otra ocasión, en la parte plana de las lomas que colindan con las “Tetas de cabra”, durante una caminada en busca de un “hijuelachingada”, tuvimos que regresarnos en cuanto encumbramos, en una hondonada en la parte alta de la loma, vimos movimientos extraños que no pudimos detectar si era gente o animales que obviamente no sintieron nuestra presencia cuando nos aproximamos a menos de doscientos metros de donde estaban y se veía movimiento, pensamos y nos quedamos con la impresión de que eran soldados y filder’s pa’ tras, bajamos las laderas de las lomas de las “Tetas de cabra” espichaditos como los gatos arriba de las azoteas, escondimos los rifes en el monte, estaban registrados pero no traíamos transportación ni cintillos, a la vuelta de los años y de numerosas caminadas sobre las lomas que colindan con las “Tetas de cabra”, veo que tenía Raúl Olachea tenía razón; es una zona preciosa para caminarla, gozarla y disfrutarla aunque nunca agarremos nada (hijuelachingadas). ¡Qué tal!.
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