Por Víctor Octavio García
Mis tiempos
* Presentimiento
Desde hace varios años, a medida que pierdo audición, siento que voy desarrollado un sexto sentido con el que presiento eventos que suceden o están por suceder que el resto de los demás sentidos no perciben, algo así como dicen los rancheros, una especie de “corazonada”, independientemente de una predisposición natural que tengo que no cualquiera posee de adelantarme a hechos que suelen ocurrir o están por ocurrir, algo así como un “medium”, que me trasladan a otros tiempos y a otras circunstancias nunca vividas, mucho menos experimentadas. Veamos.
En la noche del viernes y madrugada del sábado pasado, la primera noche de tres que pase en el rancho de El Muro, experimenté algo extraño que me mantuvo alerta por un par de minutos sentado sobre el catre; un día antes había hecho viaje para la zona serrana del norte de La Paz a pasar el fin de semana allá, como de costumbre “acampé” con mi amigo Martin “Gallo” Amador, en el rancho El Muro, siempre duermo en el corredor en un catre, opto por dormir “ajuera” aunque haga frío dado que en la noche me levanto 5 o 6 veces a orinar, se me hace más práctico que dormir “adentro” o encerrado, esa noche como ocurrió con las dos noches posteriores hizo mucho frío de suerte que tuve que recurrir a dos cobijas dobladas para poder conciliar el sueño, fue una noche tranquila, de luna llena, al acostarme siempre me quito el aparato auditivo y quedo totalmente desconectado del mundo, no escucho absolutamente nada, normalmente me voy a la cama temprano, 8 o 9 de la noche, allá no hay mucho en que entretenerse, además me desconecto de las redes porque la idea es ir a desintoxicarme, olvidarme del celular y de la televisión.
Martin “Galló” es muy madrugador, a las 5 de la mañana se levanta a colar café, yo no sé por qué tan temprano, pero en fin, es costumbre de él, así que si a esa hora no estoy despierto me despierta el rico olor cuando cuela el café, circunstancia que aprovecho para tomarme la primera taza de café del día, esa noche en especial, poco antes de que se levantará, algo extraño me obligo levantarme y mantenerme alerta un par de minutos sentado en el catre, presentí algo difícil de explicar, Martín tiene tres perritos chihuahueños muy ladradores, uno de ellos duerme a un lado de mis pies en el catre, a cada rato se bajaba, ladraba y se subía de nuevo al catre, cada vez que me levantó a orinar de inmediato empieza a “orejear” y “olfatear”, lo que para mí no es novedad, he pasado infinidad noches allá y siempre es lo mismo.
A nadie le comenté mi presentimiento para que no “jueran” a pensar que tenía miedo, dos días después me enteré que esa noche o madrugada, a escasos metros de donde duermo, había cruzado un “lión” (puma) que se descolgó sobre el arroyo, el “lión” pasó por los corrales de Martín “Gallo” que quedan enfrente del corredor de la casa; las “juellas” que encontraron dieron cuenta de que trataba de un “lión” grande que cruzó por los corrales, cosa curiosa, en los corrales había ganado, becerros y bestias, un par de caballos y machos que seguramente tampoco lo “sintieron”, no hubo bramidos ni relinchidos que hayan alertado sobre su presencia, para mí si fue sorpresa enterarme aun cuando he “acampado” innumerables ocasiones en el monte donde rara vez he visto “juellas” mucho menos “liones”, allá en la zona serrana es muy común ver “juellas” de “liones” e incluso toparse con “liones” , sobre todo en épocas de secas que se acercan a los ranchos por la escases de comida, el ganado y las bestias están en los ranchos donde les dan de comer, así que es muy raro ver una res o bestia en el monte o lejos de los ranchos, se desplazan sobre los alrededores y “sesteaderos” de los ranchos, no caminan mucho, lo que obliga a los depredadores acercarse a los ranchos.
Tan así, que en mis últimos recorridos he visto zorras, mapaches, tejones y gatos monteses cruzar por la brecha, lo que antes no se veían, lo que cabe en la lógica o sentido común que es la misma seca, la falta de alimento y la escasez de agua, lo que los obliga acercarse a los ranchos, por lo común, sobre todo el “lión” son muy huraños, matreros, rara vez se dejan ver, ahora seguido me llegan reportes de avistamientos no solo en la zona serrana sino en las partes planas como San Pedro, cerca de La Paz, el “Aguajito” de Moreno e incluso en la marcha urbana de Ciudad Constitución, avistamientos de los que tengo fotos y videos que he publicado en este mismo espacio. ¡Qué tal!.
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